El Consejo Ejecutivo de la Diócesis de Virginia autorizó el 18 de enero al Obispo Peter Lee a "tomar todas las medidas que fuesen necesarias para recobrar o mantener los bienes inmuebles y personales" de 11 congregaciones episcopales en que una mayoría de los miembros y líderes ha abandonado la Iglesia Episcopal.
La autorización se emitió luego de que la Junta Ejecutiva declarara que la propiedad fuera desocupada en conformidad con las definiciones canónicas de la diócesis (Cánones 15.1, 15.2, 15.3), según una declaración que apareció en su página Web.
Patrick Getlein, el portavoz de la diócesis dijo que Lee no ha emprendido de momento ninguna acción.
Según la Constitución y Cánones de la Iglesia Episcopal, las diócesis se crean o se disuelven sólo por decisiones tomadas por la Convención General (Artículos V y VI) y las diócesis crean o disuelven sus propias congregaciones. Las congregaciones administran la propiedad diocesana en fideicomiso, así como la diócesis administra propiedades en fideicomiso de la Iglesia nacional (Canon I.7.4 de la Iglesia Episcopal). Los cánones diocesanos de Virginia concuerdan con los cánones nacionales.
Por otra parte, el Comité Permanente de la diócesis, durante su reunión mensual, celebrada también el 18 de enero, abordó el problema de la situación del clero asociado a estas congregaciones y "le comunicará su determinación al Obispo conforme a los Cánones", dio a conocer un comunicado de prensa.
Lee, en una carta dirigida a la diócesis, que también se publicó el 18 de enero, dijo que cuando la mayoría de los miembros de las congregaciones convinieron en irse "dejaron remanentes de las congregaciones episcopales en esos lugares sin juntas parroquiales, sin clero y sin sus iglesias, ya sea que las congregaciones remanentes fuese una o 100 almas".
"El abandono espiritual de sus hermanos y hermanas episcopales del pasado, presente y futuro, es acaso la mayor ofensa para la cual no existe ningún remedio conforme a nuestra tradición", escribió el obispo.
Lee bosquejó los esfuerzos de reagruparse de los episcopales en Heathsville, Rendón y Falls Church al decir que "la vida mana de estos huesos secos".
El obispo describió también las medidas que él y el liderazgo de la diócesis habían tomado para acomodar a los miembros que discrepaban con las decisiones de la Iglesia Episcopal. Esos esfuerzos incluyeron, escribió Lee, dinero diocesano para el fomento de iglesias, acceso a programas diocesanos de seguros médico y dental, la celebración de muchas reuniones en que se intentó "encontrar un fundamento común en materias teológicas", rechazo de los empeños de negarle a las congregaciones un voto en la convención diocesana pese a su renuencia a contribuir al presupuesto de la diócesis, y tres invitaciones a George Carey, el Arzobispo de Cantórbery jubilado, para celebrar confirmaciones "cuando mi presencia episcopal había sido específicamente rechazada o habría sido un motivo de tensión para los miembros".
"Soporté que me dijeran que los padres de los confirmandos no querrían que yo impusiera las manos sobre sus hijos en la confirmación, y he recibido otros ataques personales, entre ellos cartas, informes y declaraciones públicas en que me desean la muerte", escribió el obispo.
Lee añadió que se hizo todo lo posible por complacer a los disidentes y resolver el problema al margen del sistema judicial secular, pero todo fue inútil. La diócesis ya ha iniciado acciones legales que implican a las congregaciones en la medida en que ellas intenten retener la propiedad de las mismas.
"Estas diferencias no son respecto a la propiedad, sino acerca del legado que hemos recibido para la misión de Cristo y nuestra obligación de preservar ese legado para el futuro", escribió Lee, al tiempo de instar a los fieles de la diócesis a que orasen los unos por los otros.
"Insto a que tengamos presente que, en su llamado fuera de la Iglesia Episcopal, puede que estén respondiendo a un genuino llamado a un nuevo ministerio en un lugar distinto y de distinta manera", escribió Lee refiriéndose a los que se van.
"La Iglesia Episcopal y la Diócesis de Virginia lamentarán su pérdida. Sufriremos su ausencia de una manera que no podemos saber en este momento de nuestra vida. Creo que ellos también tendrán momentos en que nuestra ausencia de sus vidas les será motivo de gran pesar.
"Mis queridos hermanos y hermanas, la Iglesia en estas comunidades puede parecer que avanza de una manera diferente. Como diócesis tendremos otro aspecto. No hay que descorazonarse, el camino a recorrer será largo y estará lleno de oportunidades. Siempre debemos tener nuestros ojos fijos en Dios, no desesperarnos y confiar en la seguridad de Sus promesas. Porque hasta en esto, Dios hace algo nuevo".
Los textos completos de la carta de Lee y del comunicado de prensa de la diócesis se pueden encontrar [en inglés] en esta página: http://www.thediocese.net/press/pressroom.shtml
Las 11 congregaciones (de las 195 de la diócesis) donde se ha declarado la propiedad abandonada son: Iglesia de los Apóstoles, en Fairfax; Iglesia de la Epifanía, en Herndon; Iglesia de Nuestro Salvador, en Oatlands; Iglesias del Redentor, en Chantilly; Iglesia de la Palabra, en Gainesville; Iglesia del Potomac Falls, en Sterling; Santa Margarita, en Woodbridge; San Pablo, en Haymarket; San Esteban, en Heathsville; la Iglesia de Falls Church, y la de Truro, en Fairfax.
La mayoría del laicado y el clero de esas congregaciones decidió romper sus nexos con la Iglesia Episcopal y afiliarse a la Iglesia Anglicana de Nigeria, por medio del Distrito Anglicano de Virginia, que es parte de la Convocación de los Anglicanos de Norteamérica (CANA, sigla en inglés). La totalidad de los miembros de estas congregaciones asciende a unos 8.000, de los aproximadamente 90.000 episcopales de la diócesis. La Iglesia Episcopal cuenta con 7.200 congregaciones en sus 100 diócesis nacionales; 150 en diez diócesis extranjeras y en Europa.